Adnugro
Mas que Blog es una zona donde reirme de todas las tonterias que encuentro en la red. Que esta la cosa muy mal para estar tan serio
lunes, 24 de agosto de 2026
Nos merecemos la extinción? no, pero que venga un Thanos y se cargue a esos gilipollas si
Preparando a la niña por si tiene chorradas post parto o esta en esos día o no le apetece cuidar niños
Vasquez es una tía empoderada y que molaba. Aprende jolisgüd moderno lo que es una mujer que gusta al publico.
Joder, hasta el puto aliexpress espia
AliExpress tiene una forma de identificarte casi invisible. ¿Cómo? Usando el audio de tu PC.
1. Abres la web → se te corta la música del móvil. No hay <audio> ni <video>. Silenciar la pestaña no sirve. ¿Qué está pasando entonces?
2. Están generando un sonido con JavaScript: Tú no oyes nada: el volumen va a 0. Pero sí se manda a los altavoces. El PC cree que hay audio. Los auriculares se quedan pillados y no saltan al móvil. Ese sonido lo usan para identificarte.
Cada CPU y navegador procesa el audio un pelín distinto. Y eso, junto a canvas, WebGL y más, es tu huella. Firefox ya hace que la parte del audio casi no sirva. El truco del Bluetooth… sigue funcionando.
El post original (y el filtro de uBlock): → https://blog.laserphile.com/2026/08/aliexp
Os suena de algo?
Roma repartió grano gratuito a 40.000 ciudadanos en el 73 a. C. Para el 46 a. C., Julio César encontró a 320.000 personas haciendo cola para su ración mensual. Esa expansión por ocho ocurrió en menos de tres décadas, y te muestra cómo crecen realmente los estados de bienestar.
Ningún senador romano se levantó y anunció un plan para adictar a un tercio de la ciudad al pan del gobierno. Ocurrió de manera incremental, a través de la competencia política. Cada magistrado que quería votos amplió la elegibilidad. Cada expansión normalizó la siguiente. El ciudadano que una vez consideró la dádiva vergonzosa eventualmente la esperó, luego la exigió, luego se organizó políticamente para protegerla.
Este es el mecanismo central que los pensadores del libre mercado han identificado en todas las épocas: una vez que creas un programa de transferencias, creas una base electoral para ese programa. Los beneficiarios votan. Los administradores construyen carreras. Los comerciantes de grano que abastecen al estado desarrollan un interés en mantener los contratos fluyendo. La economía política se cierra en banda.
César, para su crédito, en realidad redujo los registros a 150.000 mediante auditorías de verificación. Fue uno de sus movimientos más coherentes económicamente, aunque el Senado aún lo asesinó. Sus sucesores dejaron discretamente que los números subieran de nuevo.
¿Qué requería la dádiva? Masivas importaciones de grano desde Sicilia, Cerdeña y Egipto, organizadas a través de la logística estatal a expensas del estado, financiadas por impuestos y conquistas. Cuando los ingresos de las conquistas se secaron, la obligación permaneció. Roma había escrito un cheque contra el éxito militar futuro, y el éxito militar futuro eventualmente falló en llegar. La lección no es complicada. Distribuye un beneficio y distribuyes dependencia. Distribuye dependencia y distribuyes poder político a quien controle la distribución. La dádiva de grano no debilitó a Roma de la noche a la mañana, pero hizo que cada reforma subsiguiente fuera políticamente imposible.
La teoria de las ventanas rotas
A esto hay que sumarle que vamos a disfrutar lo que votan 4 gilipollas con aires de superioridad
Una francesa que ha venido a trabajar a una multinacional en Barcelona, escribe harta de la obsesión del nacionalismo por despreciar el español. "Este circo en Francia no duraría ni 5 minutos" Recomendable lectura.
Lo de Ceuta es aún más grave de lo que pensamos.
El notario Juan José López-Burniol ha sido censurado y despedido de La Vanguardia por intentar publicar allí este artículo, que entonces ha distribuido por WhatsApp a sus contactos, junto con el mensaje que también reproduzco.
«Hola, buenos días. Te adjunto “La revancha”, el artículo que el pasado miércoles remití a La Vanguardia para su publicación, como era habitual, el sábado siguiente, es decir, hoy. Pero, el mismo miércoles, recibí un correo de su director (Jordi Juan Raja) comunicándome, de acuerdo con el editor (Javier de Godó) y bajo el epígrafe “Retirada de l’article”, que habían decidido “suspendre la nostra relació”. Una relación que yo ya doy por definitivamente extinguida. Bien está lo que duró. He dudado en copiar aquí la razón que el director alega para ello, pero me ha parecido indecoroso dar publicidad a una comunicación privada. Yo pienso que las causas son varias e interrelacionadas. No me ha sorprendido, por tanto, el momento opaco elegido -precisamente a fines de agosto- para hacerlas efectivas. Si te hago llegar el texto del artículo, es sólo para difundir y sostener lo que digo en él, en defensa de España como nación y del Estado que la articula jurídicamente. Dadas las circunstancias, ten por seguro que es posible que reincida más de una vez. Salvo que tú me digas que no lo haga.
Cordialmente, Juanjo López Burniol»
LA REVANCHA
Desde hace algunos años, ha ido tomando cuerpo en España una insistente ansia de revancha de nuestra última contienda fratricida, que estalló hace noventa años. Esta revancha se libra como una nueva guerra civil, afortunadamente híbrida, en la que no se combate con ejércitos convencionales y en campos de batalla tradicionales, sino mediante la fractura social deliberada y azuzada, el bloqueo y el colapso institucionales y la polarización radical de las posturas, que desembocan en un enfrentamiento civil.
Lo que se manifiesta en el alineamiento de dos bandos separados por un muro. Un maldito muro erigido en mala hora por el presidente Sánchez. Estos bandos son los mismos que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y se enfrentaron en 1936. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje, más las derechas separatistas catalana y vasca; y por otro, el resto de las derechas.
El objetivo que persigue esta revancha, iniciada ¡desde el poder! por el presidente Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por el presidente Sánchez, es:
a) poner fin a la segunda restauración monárquica instaurada en la persona del Rey Don Juan-Carlos;
b) derogar la Constitución de 1978;
c) abrogar el Régimen implantado por ella;
d) derrocar al Rey Don Felipe, para conectar directamente con la legalidad de la Segunda República (profanada en su día, primero por un bando y luego por el otro);
d) instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, que ponga fin a España como nación, es decir, como un ámbito de solidaridad primaria e inmediata conformado por la geografía y por la historia, en el que todos los españoles son iguales.
Otra vez las malditas “dos Españas”. Y seamos claros: no son adversarias, sino que son enemigas. La resolución de su conflicto no atenderá, por tanto, a unas reglas aceptadas por todos, sino al respectivo poder de las fuerzas en presencia, con el apoyo sicario de sus respectivas tropas auxiliares mediáticas.
El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98. Será el “Desastre” final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas.
¿Y las consecuencias de esta debacle? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos. En medio de esta penosa situación, que nos aboca al despeñadero, puede ser aleccionador, e incluso ameno, leer un libro reciente del historiador Juan-Francisco Fuentes, catedrático del ramo en la Complutense, que recoge su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia.
Se titula “Hambre de patria” (un título que no refleja la sutileza del texto) y recoge con minucioso rigor muchos aspectos de la peripecia vital, intelectual y sentimental del exilio republicano tras la guerra civil. Una peripecia que cristalizó en una verdad como un templo: la Transición (prescindir del pasado para pactar el futuro) se soñó en el exilio mucho antes de que los de dentro acertásemos ni tan siquiera a imaginarla. Por eso, considero hoy a muchos de los líderes republicanos de entonces como si fuesen “míos” de toda la vida, mientras que desconfío y reniego de nuestros actuales dirigentes. Son legítimos, pero carecen para mí de “auctoritas”, de credibilidad.
Ojalá un líder, tan demócrata como patriota, saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como cuando de Gaulle levantó a Francia de su “extraña derrota” (Marc Bloch), llevándola a figurar luego entre los vencedores de la guerra. Y como cuando Churchill llevó al Reino Unido a resistir primero para vencer después. Todos necesitamos, a veces, un milagro. Así sea. Juan José López Burniol
Os expongo mi teoria para los proximos años.
En unos años comentamos





















