lunes, 7 de septiembre de 2026

Os devolvemos esta mierda que no vale mucho

En este día, hace 50 años, el teniente Viktor Belenko desertó al Occidente, aterrizando su MiG-25 en el Aeropuerto de Hakodate, Japón (6 de septiembre de 1976). Lo que siguió fue uno de los mayores golpes de inteligencia de la Guerra Fría. Por primera vez, los ingenieros occidentales pudieron poner sus manos en un superfighter soviético Mach 3 de primera línea intacto. El director de la CIA George H.W. Bush lo llamó un "tesoro de inteligencia".


Ingenieros japoneses y estadounidenses desarmaron el Foxbat tornillo por tornillo, y lo que encontraron fue casi cómico: tubos de vacío en lugar de transistores, costuras soldadas a mano, remaches dejados ásperos en vez de lijados para reducir la resistencia al arrastre. El jet que había atormentado las sesiones de planificación de la OTAN durante una década resultó ser un interceptor de fuerza bruta, de línea recta: rápido, pero nada maniobrable ni confiable. Tras 67 días de inspección, la aeronave fue empaquetada en cajones y enviada de vuelta a la URSS. Moscú recuperó su Foxbat. Occidente obtuvo una mirada muy clara bajo el capó.


 Y aquí la comparativa


 

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