viernes, 25 de septiembre de 2026

La historia de Ungoliant

1. EL ORIGEN Ungoliant era un Ainur, una Maia corrompida por Morgoth, aunque renegaría de su amo por el deseo de ser dueña de su propia codicia. Ungoliant huyó de los Valar y de los cazadores de Oromë, refugiándose en Avathar, una oscura región situada al sur de Eldamar, en la costa oriental de Aman. Allí adoptó la forma de una monstruosa araña y habitó entre las sombras más profundas. Absorbía toda la luz que encontraba y la tejía para escupirla en forma de oscuras redes de asfixiante lobreguez, hasta que ninguna luz alcanzó ya su morada y el hambre volvió a apoderarse de ella. 


 

2. La ALIANZA CON EL SEÑOR OSCURO Morgoth (Melkor) se dirigió a Avathar tras escapar de su cautiverio en Valinor, donde buscó a Ungoliant para proponerle una alianza. La araña temía el poder de los Valar, pero Melkor logró convencerla prometiéndole que, si lo ayudaba, saciaría su insaciable codicia entregándole todo aquello que deseara. Ungoliant tejió a su alrededor una densa nube de «No-luz», una oscuridad impenetrable incluso para los ojos, y junto a Melkor cruzó las montañas de las Pelóri hasta llegar a Valinor durante un día de celebración. Al alcanzar Ezellohar, Melkor hirió con su lanza a los Dos Árboles (Telperion y Laurelin), mientras Ungoliant bebía su savia y vertía sobre ellos su veneno. Los Dos Árboles se marchitaron para siempre. Su hambre no quedó saciada. Después bebió las aguas de las Fuentes de Varda hasta secarlas, creciendo hasta alcanzar una forma tan monstruosa que incluso Morgoth sintió miedo, mientras expulsaba nubes de oscuridad que confundieron a los Valar y frustraron la persecución de Tulkas. Morgoth y Ungoliant cruzaron el Hielo Crujiente (Helcaraxë) y llegaron a la Tierra Media, a la región de Lammoth. Allí, Ungoliant detuvo a Morgoth y le reclamó su recompensa. De mala gana, Morgoth le entregó el gran tesoro de joyas que había robado en Formenos. Ungoliant las devoró y volvió a crecer, haciéndose aún más grande y oscura. 

3. LA TRAICIÓN A MORGOTH Ungoliant reclamó también los Silmarils, que Morgoth mantenía fuertemente apretados y ardiendo en su mano derecha. Ante su negativa, la criatura se alzó contra él y lo atrapó en una asfixiante red de cuerdas pegajosas. Morgoth lanzó el grito más terrible jamás oído en el norte del mundo. El grito despertó a los Balrogs que se escondían en las profundidades de Angband. Acudieron como una tempestad de fuego y, con sus látigos de llamas, cortaron las telas de Ungoliant, obligándola a huir despavorida. 

4. El LEGADO Ungoliant se refugió entonces en Beleriand, bajo los precipicios de Ered Gorgoroth, en un oscuro valle que, por su causa, pasó a llamarse Nan Dungortheb, el “Valle de la Muerte Terrible.” Allí se apareó con otras bestias arácnidas que habitaban la región y después las devoró. De esta unión nacieron las grandes arañas, de las que descenderían las que habitaban en el Bosque Negro y la temible Ella-La araña, la última de las hijas de Ungoliant en perturbar el desdichado mundo. Ungoliant abandonó el valle y desapareció en el olvidado sur del mundo. Su destino nunca quedó claro. Lo que se menciona en el libro, es que terminó sus días devorándose a sí misma, consumida por un hambre desesperada y absoluta. También existe la teoría de que Eärendil se encontró con Ungoliant y acabó con ella. Este episodio no se cuenta en El Silmarillion publicado, pero sí aparece en algunos de los primeros escritos y borradores de Tolkien.

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