jueves, 25 de junio de 2026

Peliculón

Tras la muerte del coronel Shaw en combate, las fuerzas confederadas lo enterraron en una fosa común junto a los soldados negros que comandaba, con la intención de que fuera un insulto. Cuando se le ofreció la oportunidad de recuperar sus restos, su padre se negó, escribiendo: «No quisiéramos que su cuerpo fuera retirado de donde yace rodeado de sus valientes y devotos soldados». Lo que se pretendía como una humillación se convirtió en un símbolo perdurable de honor y solidaridad. 
 
En *Glory* (1989), Matthew Broderick, quien interpreta al coronel Shaw, lleva una espada al combate. Durante más de 150 años, el destino de la espada real permaneció como uno de los misterios perdurables de la Guerra Civil. Shaw la portó durante la Batalla de Fort Wagner de 1863, donde desapareció en medio del caos. Los historiadores creyeron durante mucho tiempo que había sido tomada del campo de batalla, vendida o perdida para siempre, y su desaparición se convirtió en el tema de décadas de especulación. Entonces, en 2017, los investigadores descubrieron una verdad inesperada: la espada nunca se había perdido de verdad. 
 
Un soldado negro del 54.º Regimiento de Massachusetts la recuperó después de la batalla y se la devolvió a la familia de Shaw. Más tarde, fue guardada en un ático y olvidada durante generaciones, permaneciendo oculta a plena vista durante más de 150 años antes de ser finalmente identificada. Hoy en día, la espada perdida durante tanto tiempo se exhibe en la Sociedad Histórica de Massachusetts.



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